
Tendencias y Curiosidades

Un pequeño fragmento de asta hallado en un antiguo asentamiento del Mesolítico revela una historia sorprendente: primero fue parte de un hacha, después se transformó en arpón y al final terminó como ofrenda en el río. Sus marcas, su decoración y el contexto donde apareció ayudan a entender cómo nuestros antepasados daban nueva vida a los objetos y les atribuían un valor simbólico mucho mayor que el uso cotidiano.



















